Área Formación

Información Importante

Confesiones – 3-B

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Entrega de Biblias – 5-B

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Entrega de Medalla del Espíritu Santo – 7-A y 7-B

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Misa Virgen de Fátima 6-A y 6-B

Misa Virgen de Fátima 6ºA Misa Virgen de Fátima 6ºB

 

Consejo Formación – Beatificación Juan Pablo II

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La Última Cena compartida por la Pastoral Juvenil

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Reflexión Juvenil de Semana Santa

reflexiónLa Reflexión Juvenil de Semana Santa de este año se realizó en un ambiente de comunión especialmente motivado por el tema sobre el Camino de Jesús al calvario, los alumnos desde 7º a 4º año Medio guiados por el profesor Richard Apablaza y el CEES compartieron juntos obre la importancia del sacrificio de Jesús, finalizando con una hermosa oración creada en acción de gracias por los mismos jóvenes.

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Retiro 1-M – Montahue

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Retiro 8-A – Montahue

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Jornada de Formación Pastoral Juvenil CES

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Retiro 2-EM – Montahue

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Misa de Inicio Año Escolar

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Retiro 3-EM – Montahue

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Miércoles de Ceniza

Miercoles de CenizaEl Miércoles de Ceniza que se celebra este 9 de marzo marca el inicio de la Cuaresma, que comprende 40 días de penitencia, oración y abstinencia, para recordar que la vida en la tierra es pasajera.

Para la Iglesia católica, la Cuaresma es una oportunidad extraordinaria para renovar la vida de cada ser humano.

Con el rito de la imposición de la ceniza se inicia el momento relevante de todo cristiano de prepararse dignamente para vivir el Misterio Pascual, es decir la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

Los representantes de la iglesia, desde el papa hasta los sacerdotes parroquiales, los cardenales y obispos enseñan que debe ser un tiempo de reflexión, de entender a dónde va el ser humano, de analizar cómo es el comportamiento de cada quien en la familia y en la sociedad.

Señalan que es un tiempo de pedir perdón a Dios y al prójimo, pero lo es también para perdonar a todos los que de alguna forma han ofendido o han hecho algún daño, sin necesidad de que el perdón sea solicitado para lograr la reconciliación con Dios.

Hay que aprovechar el tiempo de la Cuaresma para orar por la paz, no solo en la celebración eucarística, y  no desfallecer en la oración, no dejar que el mal y la violencia amedrenten el espíritu, pues sólo en Dios se encontrará descanso y seguridad la vida.

 

Mensaje del Papa Benedicto XVI para la Cuaresma 2011

«Con Cristo sois sepultados en el Bautismo, con él también habéis resucitado» (cf. Col 2, 12)

 

altQueridos hermanos y hermanas: La Cuaresma, que nos lleva a la celebración de la Santa Pascua, es para la Iglesia un tiempo litúrgico muy valioso e importante, con vistas al cual me alegra dirigiros unas palabras específicas para que lo vivamos con el debido compromiso. La Comunidad eclesial, asidua en la oración y en la caridad operosa, mientras mira hacia el encuentro definitivo con su Esposo en la Pascua eterna, intensifica su camino de purificación en el espíritu, para obtener con más abundancia del Misterio de la redención la vida nueva en Cristo Señor (cf. Prefacio I de Cuaresma).

Esta misma vida ya se nos transmitió el día del Bautismo, cuando «al participar de la muerte y resurrección de Cristo» comenzó para nosotros «la aventura gozosa y entusiasmante del discípulo» (Homilía en la fiesta del Bautismo del Señor, 10 de enero de 2010). San Pablo, en sus Cartas, insiste repetidamente en la comunión singular con el Hijo de Dios que se realiza en este lavacro. El hecho de que en la mayoría de los casos el Bautismo se reciba en la infancia pone de relieve que se trata de un don de Dios: nadie merece la vida eterna con sus fuerzas. La misericordia de Dios, que borra el pecado y permite vivir en la propia existencia «los mismos sentimientos que Cristo Jesús» (Flp 2, 5) se comunica al hombre gratuitamente.

El Apóstol de los gentiles, en la Carta a los Filipenses, expresa el sentido de la transformación que tiene lugar al participar en la muerte y resurrección de Cristo, indicando su meta: que yo pueda «conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos» (Flp 3, 10-11). El Bautismo, por tanto, no es un rito del pasado sino el encuentro con Cristo que conforma toda la existencia del bautizado, le da la vida divina y lo llama a una conversión sincera, iniciada y sostenida por la Gracia, que lo lleve a alcanzar la talla adulta de Cristo.

Un nexo particular vincula al Bautismo con la Cuaresma como momento favorable para experimentar la Gracia que salva. Los Padres del Concilio Vaticano II exhortaron a todos los Pastores de la Iglesia a utilizar «con mayor abundancia los elementos bautismales propios de la liturgia cuaresmal» (Sacrosanctum Concilium, 109). En efecto, desde siempre, la Iglesia asocia la Vigilia Pascual a la celebración del Bautismo: en este Sacramento se realiza el gran misterio por el cual el hombre muere al pecado, participa de la vida nueva en Jesucristo Resucitado y recibe el mismo espíritu de Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos (cf. Rm 8, 11). Este don gratuito debe ser reavivado en cada uno de nosotros y la Cuaresma nos ofrece un recorrido análogo al catecumenado, que para los cristianos de la Iglesia antigua, así como para los catecúmenos de hoy, es una escuela insustituible de fe y de vida cristiana: viven realmente el Bautismo como un acto decisivo para toda su existencia.

Camino Religioso 2011