El miércoles 11 de septiembre nos reunimos para la celebración de la
Eucaristía, en la que presentamos a Dios todas nuestras inquietudes,
alegrías, penas, ilusiones… Le pedimos de un modo especial por
nuestro país; para que, ante las diferentes circunstancia a la que se
ve expuesto; le conceda la auténtica paz, la prosperidad y el progreso.
